El enfermo en estado vegetativo persistente

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Posted on 2nd mayo 2012 by pablovelasco in Bioética

Extracto de la lección magistral La medicina in liminae vitae de Mons. Ignacio Carrasco

Con esto quiero llamar la atención sobre el hecho de que, cuando se debate en la arena públi- ca, el dilema de nutrir e hidratar a los enfermos en estado vegetativo persistente, lo que está en juego no es tanto la validez de un determinada pauta clínica, cuanto la intención de sostener una cultura que no dé por descontado que todos los compo- nentes de la familia humana son titulares del derecho inviolable a vivir, o dicho de otro modo la intención de construir una civitas en la que los gravosos principios de solidaridad, de servicio y de aceptación del otro sin condiciones3 – principios de clara raíz cristiana y asumidos también por el iluminismo histórico – se vean desplazados por el más ventajoso principio de la rentabilidad y de la eficacia.

Seguir leyendo en La medicina in liminae vitae de Mons. Ignacio Carrasco.

¿Puede en política dejarse a Dios a un lado?

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Posted on 5th marzo 2012 by admin in Doctrina Social de la Iglesia |Filosofía

Monseñor Michel Schooyans, Catedrático Emérito de la Universidad de Lovaina, respondió a la pregunta ¿puede en política dejarse a Dios a un lado? en la Lección Magistral de la Cátedra Ángel Herrera Oria, impartida el día 2 de diciembre de 2004 en la Universidad CEU San Pablo de Madrid.

La cuestión ha sido decisiva en el pasado y no lo es menos para el futuro de las sociedades humanas. Cuando miramos la historia nos damos cuenta de que el gran problema planteado desde la antigüedad es, por así decirlo, el del exceso de dioses. Estos dioses estarían en el origen de la constitución de muchas sociedades políticas. FUS-TEL DE COULANGES tiene escritas sobre este asunto páginas clásicas y, antes de él, en el penúltimo capítulo de El contrato social, Jean-Jacques ROUS-SEAU recuerda la religión civil que, durante tanto tiempo, ha cimentado la unidad política de las sociedades.

Sin embargo, desde los tiempos antiguos se ha manifestado también una cierta protesta: ¿la su-misión a la Ciudad debe ser total e incondicional? Si bien es cierto que muchas veces «la salvación de la patria era la ley suprema», no lo es menos que numerosos autores, como HESÍODO, SÓCRATES, SÓFO-CLES y CICERÓN, se plantearon el problema de saber si existe, o no, una justicia superior que se impone a los hombres, unas leyes no escritas, grabadas en la conciencia.

Puede consultar el texto completo de la Lección Magistral de Monseñor Schooyans, en Dios o el postulado de la razón práctica. Sphaera nº5 CEU Ediciones. Madrid 2005.

La Cátedra Ángel Herrera Oria promueve el estudio y la enseñanza de la Doctrina Social de la Iglesia.

La pregunta por el sentido. Carlos Valverde

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Posted on 20th febrero 2012 by admin in Filosofía

Se puede decir efectivamente que la pregunta por el sentido de la vida humana es la cuestión clave de la existencia. Es tan decisiva que de la respuesta que se dé a ella dependerá la orienta-ción entera que tomen las personas y, consiguien-temente, la familia y hasta la sociedad.

Esta pregunta se ha hecho más preocupante y hasta angustiosa en los dos últimos siglos. Hasta entonces, al menos las civilizaciones occidentales, aceptaban las respuestas cristianas y ellas les tranquilizaban. Pero, desde la Ilustración y el pro-gresivo alejamiento de la Iglesia, los europeos han ido experimentando progresivamente la incerti-dumbre ante este tremendo enigma.

Preguntar qué sentido tiene la vida humana es preguntarnos ¿de dónde vengo?; ¿a dónde voy?; ¿por qué estoy aquí?; ¿alguien tiene un proyecto sobre mi vida?; ¿he llegado a la Tierra por azar?; ¿estoy sólo y perdido en la inmensidad de un uni-verso silencioso y mudo?; ¿ viajamos hacia ningu-na parte?

He aquí cómo lo formulaba ya Unamuno:

“¿De dónde vengo, y de dónde viene el mundo en el que vivo y del cual vivo? ¿a dónde voy ya dónde va cuanto me rodea? Tales son las preguntas del hombre, así que se libera de la embrutecedora necesidad de comer y sustentarse materialmente”

Los españoles no somos los que más nos lo preguntamos. Según estudios sociológicos, en 1.983 sólo el 64 % decía hacerlo alguna vez. El europeo medio daba un porcentaje del 71 %. Y, además, el español llega pronto a la conclusión de que la vida no tiene sentido 10. En 1.990 había subido un poco el número de los españoles que reflexionaban sobre el sentido de la vida.

El Papa Juan Pablo II, en su encíclica Fides et Ratio (n. 81), escribe:

“Se ha de tener presente que uno de los elementos más importantes de nuestra condición actual es la <crisis de sentido> [...] y lo que es aún más dramático, en me-dio de esta barahunda de datos y de hechos entre los que se vive y que parecen formar la trama misma de la existencia, muchos se preguntan si todavía tiene sentido plan-tearse la cuestión del sentido”.

Seguir leyendo en El sentido de la vida humana. Carlos Valverde Mucientes. Publicado en el nº 3 de la serie Sphaera. Fue además la Lección Magistral de la Cátedra Ángel Herrera Oria del IHAA-CEU impartida el 19 de junio de 2011.

Familia y subsidiariedad

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Posted on 26th octubre 2011 by admin in Doctrina Social de la Iglesia

El correcto orden de la sociedad se hace visible en la medida en que la autoridad cumple su función subsidiaria. Ésta es más factible siempre y cuando existan entidades que realicen funciones que, de otra forma, deberían ser cubiertas por la autoridad. Al mismo tiempo, algunas de estas entidades son primarias para la sociedad. La familia y la empresa son algunos ejemplos de entidades intermedias que puedan hacer comprender mejor la tesis aquí defendida.

la familia es la primera de las instituciones intermedias que hace posible el correcto ordenamiento de la sociedad. Sin ella, la persona no puede crecer de forma adecuada, siendo su concurso primordial para el conjunto. En los últimos años, sin embargo, la cultura occidental tiende a silenciar su papel, diluyéndola como motor básico o desconfigurándola. El Magisterio de la Iglesia es claro respecto su función primaria. Citaré sólo algunos ejemplos.

En primer lugar, el Catecismo de la Iglesia Católica afirma que: “La familia es la célula original de la vida social’. Es la sociedad natural en que el hombre y la mujer son llamados al don de sí en el amor y en el don de la vida. La autoridad, la estabilidad y la vida de relación en el seno de la familia constituyen los fundamentos de la libertad, de la seguridad, de la fraternidad en el seno de la sociedad. La familia es la comunidad en la que, desde la infancia, se pueden aprender los valores morales, se comienza a honrar a Dios y a usar bien de la libertad. La vida de familia es iniciación a la vida en sociedad.” Por tanto, según el Magisterio de la Iglesia esta institución es esencial para el correcto orden social; sin ella, la sociedad no puede crecer del mismo modo. Por tanto, la autoridad cumplirá con la subsidiariedad si existen familias que cumplan con su función y si respeta su configuración natural. De ese modo, el Catecismo concluye diciendo que “la familia debe ser ayudada y defendida mediante medidas sociales apropiadas. Cuando las familias no son capaces de realizar sus funciones, los otros cuerpos sociales tienen el deber de ayudarlas y de sostener la institución familiar. En conformidad con el principio de subsidiariedad, las comunidades más vastas deben abstenerse de privar a las familias de sus propios derechos y de inmiscuirse en sus vidas.”

Todo ser humano nace en una familia y crece en ella; es una institución natural que manifiesta la libertad humana. Hombre y mujer que se unen mediante su consentimiento fundan una nueva pequeña célula que posibilitará la vida. Juan Pablo II, que trató el tema en múltiples lugares y que hizo especial hincapié en su defensa, afirma en la Carta a las familias que la defensa de la familia está en la misma línea que los derechos del hombre porque su defensa significa defender la esencia de lo humano dentro de la sociedad.

Por eso afirma que “los derechos de la familia están íntimamente relacionados con los derechos del hombre. En efecto, si la familia es comunión de personas, su autorrealización depende en medida significativa de la justa aplicación de los derechos de las personas que la componen. Algunos de estos derechos atañen directamente a la familia, como el derecho de los padres a la procreación responsable y a la educación de la prole; en cambio, otros derechos atañen al núcleo familiar sólo indirectamente. Entre éstos, tienen singular importancia el derecho a la propiedad, especialmente la llamada propiedad familiar, y el derecho al trabajo”.

Por consiguiente, la verdad de la familia como entidad intermedia hace visible un correcto ordenamiento social. La familia es la comunidad de vida fundada en el amor. Por tanto, la vigencia que para la sociedad tiene es la de ser la comunidad donde se aprende a ser quien se debe ser. Si esta comunidad está desvirtuada, si esta comunidad no cumple con su misión y con su función, ¿como puede triunfar la sociedad?. Este es el problema de la desunión del matrimonio: cómo crear una sociedad verdaderamente humana fundada en la familia, una verdadera civilización del amor cuando la familia no se defiende. En ella, el hombre es verdaderamente hombre. Además, la autoridad podrá ejercer su función subsidiaria ayudando a construir la familia en todo aquello que sea menester, sin intentar imponer realidades nuevas que subyuguen el verdadero sentido de la familia.

Seguir leyendo en Subsidiariedad y Concepción orgánica de la sociedad, de Pablo López Martín, en El principio de subsidiariedad: su naturaleza y aplicación política y educativa, de  Bullón de Mendoza, B. y Sánchez Garrido, P. (eds)  Editado por CEU Ediciones (disponible aquí la descarga en formato e-book)

Estudios de narrativa contemporánea española (CEU Ediciones)

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Posted on 24th octubre 2011 by admin in Lengua y Literatura

Ana Calvo Revilla

El presente volumen recoge una selección de los trabajos de investigación presentados por escritores y profesores del Área de Lengua y Literatura del Instituto CEU de Humanidades Ángel Ayala de la Universidad CEU San Pablo de Madrid, y otras Universidades, en las III y IV Jornadas de Narrativa (“Figuras, espacios y símbolos de la feminidad”, celebradas en Madrid los días 27 y 28 de abril de 2006; “Realidad y ficción en la narrativa contemporánea española”, que fueron celebradas también en Madrid, todas ellas en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Comunicación de la Universidad CEU San Pablo, las los días 14 y 15 de marzo de 2007).

Estudios de narrativa española contemporánea. Homenaje a Gonzalo Hidalgo Bayal ofrece una miscelánea de estudios de tono y temática variados: unos de carácter teórico-crítico literarios en torno a las relaciones entabladas entre la ficción y la realidad y otros, de crítica literaria sobre escritores y obras concretas, desde los que se abordan cuestiones de actualidad, como las que giran relacionados con las figuras, espacios y símbolos de la feminidad en la narrativa contemporánea.

Deseamos rendir un sincero y sentido homenaje a Gonzalo Hidalgo Bayal, finalista del Premio “Dulce Chacón” de Narrativa con su última novela El espíritu áspero (2009), quien tuvo la amabilidad de acompañarnos con una charla-coloquio con los alumnos de las Facultad de Humanidades y Ciencias de la Comunicación durante las IV Jornadas de Narrativa.

Publicamos ahora la conferencia que pronunció entonces, “El hombre que subía las escaleras”, que ha permanecido inédita hasta este momento, así como la semblanza evocada por el Profesor Dr. D. Juan Luis Hernández Mirón, amigo del autor.

 Estudios de Narrativa Contemporánea Española. Homenaje a Gonzalo Hidalgo Bayal, de Ana Calvo Revilla, Mª del Carmen Ruiz de la Cierva y Juan Luis Hernández Mirón (eds.), está editado por CEU Ediciones, y se encuentra disponible en formato e-book en la página web de esta editorial

Hacia una antropología dual

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Posted on 13th octubre 2011 by admin in Filosofía

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Angel Ales Bello, profesora de Historia de la Filosofía en la Universidad Lateranense de Roma, impartió la Lección Magistral de la Cátedra Santo Tomás de Aquino el 10 de marzo de 2005

Las mujeres que nos salen al paso se nos presentan en su singularidad; de hecho jamás encontramos la mujer o el varón en una dimensión abstracta, sino sólo y siempre topamos con una persona con sus peculiares características. Este es un dato indiscutible de nuestra experiencia; sin embargo el mismo lenguaje nos lleva a generalizar, y por ello a hablar de la mujer, buscando justamente el elemento característico presente en toda mujer. Este tipo de indagación se considera fundamental en el ámbito del saber que llamamos filosofía; pues en verdad no nos basta captar la singularidad, sino que siempre tendemos hacia una generalidad, o mejor aún, hacia una universalidad, la universalidad de las estructuras que reconocemos presentes, en el encuentro de una o más mujeres, pues decimos, al reconocerlas, que son mujeres. Pero en realidad, ¿qué es lo que “reconocemos”? Las mujeres nos salen paso con una estructura física determinada, que ya lleva consigo y nos plantea una paradoja singular: cada una de ellas es única e irrepetible, y a pesar de ello, todas son mujeres.

Este hecho nos invita a analizar su corporeidad, pues no se nos oculta que la cultura occidental, con la ayuda de la ciencia se ha esforzado por penetrar hasta lo profundo de la misma corporeidad, examinándola desde múltiples perspectivas, desde el perfil de la fisiología, de la anatomía y de la genética, poniendo en evidencia las características del cuerpo femenino, que luego se articulan de modo particular en cada mujer. A partir de esa base, como es notorio, actúa la medicina, teniendo en cuenta las alteraciones y aplicando la terapia.

En este punto surgen dos cuestiones, la primera se refiere al hecho de que la mujer efectivamente tiene una configuración anatómica particular, pero también muchas de sus características son comunes con el otro ser humano que es el varón porque de hecho se puede hablar en general del cuerpo humano en un modo que sobrepasa las especificaciones de lo femenino y lo masculino.

Esta constatación nos lleva a la cuestión segunda: si no es posible analizar la mujer sin tener en cuenta que es un ser humano, será necesario examinar correlativamente también el varón. ¿Cómo teorizar todo esto desde un punto de vista más amplio, que podemos definir como filosófico? Porque el examen del singular nos remite a la universalidad del ser humano, pero de nuevo estamos obligados a descender hasta la división del masculino y del femenino, antes de llegar a la singularidad. En realidad, como hemos insinuado antes, es posible recorrer también el camino inverso, de donde se sigue que ambos caminos son correlativos y circulares.

Todo esto nos lleva a considerar el hecho de que no se puede examinar la mujer sin examinar el varón, y en términos más generales, que si se quiere realizar un análisis exhaustivo del ser humano, y así obtener una antropología válida, esta debe ser una antropología dual. Ahora bien, si es verdad que se pueden indicar algunos elementos universales, como los que distinguen el ser humano del animal o del vegetal, un análisis profundo y necesario de la estructura humana nos conduce a captar la dualidad como elemento importante e imprescindible. Se trata de la necesaria copresencia de la universalidad, dualidad y singularidad.

Esta observación nos permite hacer una valoración del fenómeno del feminismo, porque, aún reconociendo la importancia de tal fenómeno, que ha caracterizado en particular el s. XX en la cultura occidental, ahora podemos denunciar la unilateralidad de sus posiciones, porque en buena parte ha pretendido describir las características autónomas de lo femenino y revindicar los justos derechos de las mujeres, sin haber realizado antes una investigación radical sobre lo femenino y lo masculino como determinaciones del ser humano. Si es verdad que no encontramos al ser humano en su generalidad, si no solo singulares, los cuales son a su vez son mujeres o varones, por lo cual nuestra atención debe pasar de la singularidad a la universalidad a través de la dualidad.

Es preciso reconocer a su vez, que este punto de llegada es el resultado maduro de un proceso suscitado justamente por la puesta en marcha del movimiento feminista; de hecho esta revolución cultural ha sido la que ha exigido una investigación antropológica en profundidad. Por tanto es necesario relacionar la antropología dual con la cuestión femenina y examinar brevemente la génesis de esta última para llegar a la posición teórica de Edith Stein, la cual consiente establecer la conexión entre ambas cuestiones.

Seguir leyendo en La cuestión femenina. Rasgos esenciales para antropología dual. de Ángela Ales Bello. Editado por CEU Ediciones.

¿Qué motivos indujeron a Pío XII a utilizar la Navidad como plataforma temporal litúrgica de sus grandes mensajes?

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Posted on 11th octubre 2011 by admin in Doctrina Social de la Iglesia

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Los radiomensajes navideños de Pío XII, de José Luis Gutiérrez García. Editado por CEU Ediciones

El fundamental lo consignó de modo expreso y siempre con la solemnidad debida: el nacimiento de Jesús, el Salvador, es “el hecho excelentísimo sobre todos los demás de la historia del género humano”. Cima inigualable e inalcanzable de la historia y de la creación, marcada por el hecho, sobrenatural, asombroso, de la Encarnación del Verbo eterno para redimir al género humano.

De acuerdo con esta significación fundamental, la Navidad ofrece ocasión sumamente propicia para la comunicación del Papa con los hijos de la Iglesia católica y con todos los cristianos. La Navidad, manifestaba Pío XII, “nos ofrece cada año la ocasión de expresar a todos los fieles del mundo nuestro paternal saludo con el sentimiento profundo del vínculo misterioso que, a los pies de la cuna del Salvador recién nacido , une entre sí en la fe, en la esperanza y en el amor a los redimidos por Cristo”.

Intervino además un segundo motivo. El de aprovechar la Navidad para atender también a los creyentes no cristianos y asmismo a los no creyentes y levantar el ánimo de todos. Para muchos la Navidad no conserva otros encantos que los de una fiesta puramente humana, como envoltorio sin contenido, como vaina sin fruto. Padecen la ceguera de quienes circunscriben su mirada a los estrechos límites de lo temporal. Y deben ser ayudados.

Como causas adicionales se fueron añadiendo otros motivos en cuanto a los contenidos de los radiomensajes: la experiencia universalmente sangrienta de la Guerra Mundial, las tensiones crecientes de la subsiguiente guerra fría, y los azarosos avatares de la paz fría.

Tales fueron en sucinta exposición los motivos determinantes de las enseñanzas contenidas en los radiomensajes, que integran exclusivamente la cantera documental para este estudio.

Seguir leyendo en Los radiomensajes navideños de Pío XII, de José Luis Gutierrez García, editado por CEU Ediciones

Puede conseguir aquí la versión gratuita en e-book o solicitar su ejemplar a través de la tienda virtual de CEU Ediciones

La llamada “filosofía tomista” nunca fue, en la mente de su autor, un cuerpo de doctrina autónomo

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Posted on 26th septiembre 2011 by admin in Filosofía

Extracto de la Leccion Magistral de la Cátedra Santo Tomás de Aquino ¿Qué pasa con el tomismo hoy?, dictada el pasado curso en la Universidad CEU San Pablo de Madrid por Jordi Girau, Decano de la Facultad de Filosofía San Damaso. Puede descargar el documento completo en la sección de publicaciones del Instituto CEU De Humanidades Ángel Ayala:

La llamada “filosofía tomista” nunca fue, en la mente de su autor, un cuerpo de doctrina autónomo. Ni estaba constituido como tal ni pretendía ser filosofía sin más, sino en todo caso filosofía “cristiana”, verdadera en sí misma, sí; pero nacida y desarrollada en el seno de la fe y al servicio de la teología. Una filosofía hecha por un santo religioso –que en nada se avergonzaba de serlo–, teólogo de oficio, y que se beneficiaba de esa condición confesional hasta donde le resultaba metodológicamente posible. Evidentemente no incorporó a su trabajo los contenidos –como la Trinidad de Dios, la Encarnación, la Gracia, etc.– que son sólo accesibles merced a la revelación, pero no desdeñó entender, por ejemplo, la relación entre Dios y todos los demás entes mediante la categoría bíblica de creación, inédita para los griegos. Una filosofía que supera la “angustia de los sabios” gracias a una visión que atesora y explota las certezas cristianas acerca de la salvación del hombre5. Una filosofía rigurosa que, sin embargo, gracias a la fe discierne lo mejor de la herencia greco-latina, patrística y escolástica anterior, y rebasa los límites de sus mejores representantes tomados tanto individual como colectivamente. Una filosofía tan personal como las de los mejores filósofos y, precisamente por ello –en su caso– cristiana hasta la médula. Una filosofía que se desarrolla hasta los confines que logra abarcar la razón merced a la purificación y elevación del filósofo por la gracia de Dios. Y que reclama en sus discípulos, para que puedan acompañarle hasta el fin en su aventura intelectual, la misma purificación y elevación. Esto es lo que la Iglesia pide en la oración de su memoria litúrgica: no sólo “imitar el ejemplo que nos dejó en su vida” sino “entender lo que él enseñó”.

Pero justamente porque esta filosofía cristiana era y pretendía ser verdadera y propia filosofía, desencadenó un dinamismo inevitable, históricamente bien conocido: Duns Escoto (1266-1308) entendió que no podía hacer ciencia filosófica estricta sin un concepto preciso de ser que sustentara la metafísica. Para ello propuso su concepto unívoco de ser, perfectamente divisible en infinito y finito. La distancia con Tomás –que de primeras podría parecer una sutileza escolástica, una minucia irrelevante– es en realidad abismal. Para el Aquinate el ser es “primum cognitum ac notissimum” y, por eso, indefinible, impensable si no es analógicamente, como veremos más adelante cuando esbocemos su filosofía del ser; pero esta indefinición de base no es obstáculo para el filosofar porque, para el filósofo cristiano, lo dado –el ser– es en sí mismo previo y franco a la inteligencia, y la ciencia primera es la de Dios y de los bienaventurados; y, si hay una ciencia humana primera –subalternante de todas sus subalternadas–, ésta no es la metafísica sino la teología, en cuanto participación de la ciencia divina. La filosofía es posible gracias a la apertura de la razón humana al ser, apertura que, sin embargo, debe ajustarse a la modalidad creatural y procesual de dicha razón y, por tanto, partir del ente finito, y avanzar causal y analógicamente.

30º Aniversario de Laborem Exercens

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Posted on 13th mayo 2011 by admin in Doctrina Social de la Iglesia

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Portada del libro Las tres encíclicas sociales

Es una de las Encíclicas sociales más importantes de Juan Pablo II

Si bien fue publicada el 14 de septiembre de 1981, la fecha prevista iba a ser el 15 de mayo anterior, coincidiendo con el 90º aniversario de Rerum Novarum, pero el atentado que sufrió el Papa provocó necesariamente el retraso de la publicación.

Lo cierto es que este año se celebra el 30º Aniversario. Las claves de este documento las podríamos determinar en los siguientes puntos:

Destinatarios: todos en la Iglesia y todos los hombres. Documento, pues, universal.

Género literario: encíclica. Magisterio ordinario sobre cuestiones sociales. Predominio de datos de razón y experiencia, con apelación a elementos de revelación confirmatorios de los primeros.

Contenido: El trabajo es el gran tema monográfico de la encíclica. No se abordan todos los tópicos del mismo, ni se repite lo ya enseñado en documentos anteriores del Magisterio. Hilo conductor del texto es el hecho de la creación y el dominio del hombre sobre la tierra. La LE subraya que “el trabajo humano es una clave, la clave esencial de toda la cuestión social”; añade que “ocupa el centro mismo de la cuestión social”; y concluye que tiene “importancia fundamental y decisiva” en la humanización de la vida. El tema queda situado en el nuevo contexto de nuestra época, sometida a cambios generales y acelerados

Finalidad: “Recordar siempre la dignidad y los derechos de los hombres del trabajo, denunciar las situaciones en que se violan tales derechos, y contribuir a orientar estos cambios para que se realice un auténtico progreso del hombre y de la sociedad”. Descubrir, además, los nuevos significados del trabajo y formular los nuevos cometidos que se brindan en lo social a todos, dada la actual mundialización de la vida, y siempre en conexión con los documentos del anterior Magisterio. En una palabra, revalorizar la dignidad y la primacía del trabajo.

Seguir leyendo en Las tres encíclicas sociales, de José Luis Gutiérrez

Los preliminares de la primera edición del Quijote

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Posted on 10th mayo 2011 by admin in Lengua y Literatura

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Portada de Huellas de Don Quijote. La presencia cultural de Cervantes

Extracto del capítulo titulado Los preliminares de la primera edición del Quijote, de Marta García Cañete, publicado en Huellas de Don Quijote (CEU Ediciones) 

Lo primero con lo que nos encontramos es la portada. Después del título que como veremos no es exactamente el mismo que el que figura en la Tasa y en la Dedicatoria, aparecen el nombre del autor y el del mecenas bajo cuyos auspicios se publica la obra. Inmediatamente después se incluye un grabado emblemático que no es el del Duque de Béjar, como hubiera sido lo apropiado, sino este otro cuya inscripción (“Tras las tinieblas espero la luz”, procedente del libro de Job, XVII, 12) ha suscitado numerosas interpretaciones referidas a las penurias de la vida de Cervantes y al renombre futuro, como si de una inscripción profética se tratase. Sin  embargo, lo que probablemente sea cierto es que no se incluyó el escudo de los Béjar porque ni el impresor ni el editor dispondrían del correspondiente grabado en madera, y sí tenían a mano este otro que venía siendo utilizado ya por diversos impresores desde el siglo XV.4 De hecho, durante estos años aparece en varios de los libros impresos por Juan de la Cuesta.

Flanqueando el emblema aparece el año de impresión, 1605 y aunque es muy probable que el libro estuviera listo los últimos días de 1604, según la fecha de los documentos incluidos en los preliminares, como veremos, se debió elegir esta otra para el lanzamiento editorial.

Después de la declaración de que la obra cuenta con el Privilegio real, y de la ciudad donde fue dada a la estampa, detalle que ya encareció la Presidenta de la Comunidad de Madrid, aparece el nombre de la imprenta, que si bien era la de María Rodríguez de Rivalde, viuda de Pedro Madrigal, llevaba el de su regente Juan de la Cuesta, segoviano venido a Madrid en 1599 y yerno de la propietaria. Por lo tanto, hay que señalar que Juan de la Cuesta era simplemente el impresor. El verdadero editor es precisamente el hombre que aparece citado al final de la portada, Francisco de Robles, perteneciente a una familia de libreros de Alcalá. Detengámonos un momento en la persona que facilitó a Cervantes la tarea siempre ardua del proceso de edición.

En el año 1585 de la imprenta de Juan Gracián, en Alcalá de Henares, salía un texto impreso con el título de La Galatea cuyo privilegio era para Blas de Robles, librero, que ponía a la venta el primer libro de Miguel de Cervantes. Hay que tener en cuenta que para que un autor pudiera editar sus propias obras debía correr con todos los gastos de imprenta, cuestión simplemente imposible para alguien como Cervantes que se vio envuelto en numerosas ocasiones en problemas económicos. Por eso era bastante frecuente el hecho de que un autor acudiera a otra persona para que le gestionara el proceso y le pagara, además de los costes, una suma adicional, a cambio de que cederle el privilegio de edición de la obra en cuestión.

En el caso de Cervantes, tanto en 1585 como veinte años después, cuando publica el Quijote, recurre a la misma familia de editores que era un verdadero linaje de libreros originarios de Alcalá de Henares. El primero que sobresale es Bartolomé de Robles, contemporáneo del licenciado Juan de Cervantes, abuelo del novelista, y que después debió haber conocido a Rodrigo de Cervantes, padre de Miguel. El hijo de Bartolomé fue este Blas de Robles, que pagó la primera edición de la Galatea, con lo que facilitó la entrada de Cervantes en el mundo de las letras impresas. Blas casó con Mari López, hija de Francisco López el Viejo, un librero de Madrid, lo que explica su cambio de residencia, aunque no abandona del todo el negocio familiar que tenía en Alcalá de Henares. Ya en Madrid, siendo un editor especializado en libros jurídicos, aparece muy pronto con el honorífico título de “librero del rey” que heredaría su sucesor. Murió en 1593 y tomó las riendas del negocio su hijo Francisco de Robles, que vivió toda su vida en Madrid, donde está firmado su testamento en febrero de 1623.

Las circunstancias de la vida hicieron que Francisco de Robles guardara las mismas relaciones que había tenido su padre con Cervantes e incluso les dio nuevos ímpetus. Fue él quien compró el privilegio de las dos partes del Quijote (publicadas con una diferencia de diez años) y el de las Novelas ejemplares, lo que significa que al menos en esos tres momentos decisivos de la vida del autor, fue Francisco de Robles quien solucionó los problemas económicos del momento e hizo posible la publicación de sus obras.

Esta relación de años es también la que explica que Cervantes dejara a criterio de su editor la elección de la portada y demás disposición de los preliminares, así como probablemente partió de Francisco de Robles la sugerencia de dedicar el texto al Duque de Béjar. Sin embargo, en la Segunda parte del Quijote, Cervantes refleja algo del problemático proceso de publicación de un texto por medio de una conversación entre el mismo don Quijote y el famoso traductor de La Bagatele con quien se encuentra en su visita a una imprenta:

[...] Pero dígame vuestra merced: este libro, ¿imprímese por su cuenta, o tiene ya vendido el privilegio a algún librero?

—Por mi cuenta lo imprimo — respondió el autor—, y pienso ganar mil ducados, por lo menos, en esta primera impresión [...]

—¡Bien está vuesa merced en la cuenta! —respondió don Quijote—.

Bien parece que no sabe las entradas y salidas de los impresores y las correspondencias que hay de unos a otros. Yo le prometo que cuando se vea cargado de dos mil cuerpos de libros vea tan molidosu cuerpo, que se espante, y más si el libro es un poco avieso y nonada picante.

—Pues ¿qué? —dijo el autor— ¿Quiere vuesa merced que se lo dé a un librero que me dé por el privilegio tres maravedís, y aun piensa que me hace merced en dármelos?

Estos y otros juicios sobre el oficio de imprimir y vender libros, parecen responder a un enfriamiento en las relaciones entre editor y autor, como si los años y las deudas hubieran empañado una relación que había nacido fluida y cordial.

Conjeturas al margen, es cierto que los dos últimos libros de Cervantes no se venden ya en la librería de Francisco de Robles, sino en la de Juan de Villarroel.